12 alimentos prohibidos para el intestino permeable

Qué es el intestino permeable

Consiste en la alteración de la pared del intestino delgado, provocando que diversas sustancias tóxicas y microorganismos pasen al sistema sanguíneo. Una de las principales causas de esta patología es el estrés, que genera inflamación en la pared intestinal u otras enfermedades.

Algunas son la enfermedad celíaca, úlceras, gastritis, intestino irritable e intolerancia alimentaria, entre otras. Los síntomas más comunes del intestino permeable son:

  • Diarrea e hinchazón abdominal.
  • Cefaleas y cansancio.
  • Intolerancia a diversos alimentos.
  • Dolores en las articulaciones y dificultad para bajar de peso.

El intestino delgado tiene la función de absorber los nutrientes de los alimentos a la vez que sirve de barrera protectora contra diversos patógenos y bloquea la entrada de sustancias tóxicas. Por tanto, de forma natural es semi-permeable, dejando pasar algunas sustancias y otras no.

Cuando sufre alteraciones y pierde la capacidad de seleccionar las sustancias que pasan al torrente sanguíneo, pueden entrar metales pesados, virus, bacterias o toxinas. Cuando esto sucede, el sistema inmunológico del cuerpo reacciona para defenderse y aparecen los síntomas de la patología.

Características de una dieta para el intestino permeable

El síndrome del intestino permeable puede ser ocasionado con diversos factores, por lo que la alimentación se debe ajustar a las particularidades de cada persona. Por ejemplo, una persona celíaca debe seguir una dieta libre de gluten.

También es importante fortalecer el sistema inmunológico para que responda mejor, por lo que se recomienda el consumo de prebióticos como el yogurt. Igualmente, alimentos ricos en zinc como el chocolate así como semillas de calabaza y cacahuate.

No conviene consumir grandes cantidades de fibras y las frutas y verduras se deben ingerir preferiblemente cocidas. Asimismo, se recomienda reducir la ingesta de cereales integrales y legumbres y preferir arroz blanco o cereales refinados.

Incluir en tu dieta diaria proteínas magras provenientes preferiblemente de pescados y carnes blancas. Se deben evitar los irritantes intestinales como el picante, el café y las bebidas alcohólicas.

Es posible que el médico recomiende algunos suplementos nutricionales como aminoácidos, vitaminas y minerales. Estos pueden contribuir a reparar los daños en la pared intestinal y que vuelva a funcionar adecuadamente.

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Todo esto debe ir acompañado por un cambio en el estilo de vida, en el que se reduzcan las fuentes de estrés. Además, hacer ejercicios con regularidad y comer a las horas tomando el tiempo necesario para masticar bien los alimentos.

Harinas refinadas

El consumo intenso de harinas blancas refinadas, puede traer problemas digestivos. Los cereales llevan una gran densidad de almidones y un consumo elevado de estos puede producir fermentaciones y gases, más si no van acompañados de fibra (refinados).

Además, las harinas procesadas pasan por un sistema de refinamiento donde se les añade sal, azúcares, emulsionantes del sabor, conservantes y grasas trans. Todos ellos, tendrán un acceso rápido al torrente sanguíneo en personas con permeabilidad intestinal.

No obstante, el pan integral es más digerible. Consumir harinas integrales y orgánicas es beneficioso para personas con problemas intestinales. Se recomienda consumir mijo, amaranto y usar otras harinas, como la de arroz.

Granos con gluten

El 90% de la proteína del trigo está en el gluten. Muchas personas con permeabilidad intestinal son intolerantes. Por ello, se recomienda evitar los refinados, en primer lugar, y utilizar harina integral orgánica. En el refinamiento se pierde el germen y el salvado, que es la parte más nutritiva.

Usar harina de arroz, de garbanzo, de algarroba o de quinoa son opciones para las personas con problemas digestivos por gluten. 

Carnes rojas y procesadas

Las carnes alimentadas con cereales y siguiendo los procedimientos industriales resultan ser más inflamatorias que las criadas con pasto. Por eso, si se compra carne industrial, es preferible que esta sea magra. 

La carne roja es más indigesta, por lo que se debe valorar su tolerabilidad en pacientes de intestino permeable y huir de los fritos y rebozados. Se debe priorizar la cocina a la plancha, al vapor o al horno.

Además, se deben evitar o consumir de manera esporádica aquellos productos cárnicos procesados industrialmente, como los embutidos, ya que son los que contienen mayores porcentajes de aditivos y grasas proinflamatorias que podrían pasar fácilmente al torrente sanguíneo.

Productos con azúcar refinado

El azúcar refinado se absorbe en el intestino con rapidez, pasando a la sangre. Para que la glucosa (azúcar en sangre) se use como energía, necesita de la insulina. Cuando los niveles de insulina son elevados por el consumo de azúcares, se incrementa la síntesis de moléculas pro-inflamatorias. 

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Otro inconveniente de los azúcares es que alteran el equilibrio de los distintos microorganismos que componen la flora intestinal. Esto favorece el exceso de fermentaciones que derivarán en gases, dolor e hinchazón abdominal. Además, ese desequilibrio permite aumentar el número de patógenos oportunistas. Estos pueden propagarse y desencadenar infecciones en diferentes lugares.

Los pacientes con intestino permeable sufren de problemas intestinales, por lo que, los azúcares refinados empeorarían la sintomatología.

Ultraprocesados

Una alimentación con abundantes alimentos ultraprocesados ricos en azúcar, sal, grasas trans y aditivos alimentarios, daña la microbiota y aumenta la permeabilidad intestinal. 

Así, se recomienda una alimentación rica en alimentos de origen vegetal con abundante presencia de fibra dietética y compuestos bioactivos, como los polifenoles, para reducir la permeabilidad intestinal.

Lácteos

Para digerir el azúcar de la leche (lactosa) se necesita de una enzima denominada lactasa cuya producción es menor en los adultos. Existen personas que no sintetizan esta enzima, lo que les produce una intolerancia. 

Cuando el intestino está inflamado, la producción de lactasa disminuye. Es por ello que, con permeabilidad intestinal, no se recomienda abusar de los lácteos. 

Los fermentados tienen menos cantidad de lactosa, por lo que suelen ser mejor tolerados. Aunque se deben leer las etiquetas, puesto que a veces se les introduce lactosa o leche entera tras el proceso de fermentado. 

Los quesos elaborados a partir de leche fermentada (como algunos suizos) o los que han sido sometidos a un largo proceso de curación tienen también poca lactosa, a diferencia de los quesos frescos o poco curados. El problema de los quesos muy curados es que suelen tener muchas grasas, difíciles de digerir.

Edulcorantes artificiales

Los edulcorantes artificiales (aspartamo, sucralosa y sacarina) se encuentran bajo estudio por sus posibles consecuencias sobre la salud con el uso continuado. Una alternativa es el consumo de edulcorantes derivados de fuentes naturales, especialmente la estevia y el eritritol.

Salsas

Las salsas procesadas (ketchup, mayonesa) tienen grandes cantidades de sodio, grasas y azúcar refinado. Además, algunas contienen gluten como componente añadido para mejorar su densidad. Por ello, muchas inflaman el intestino y son condimentos desaconsejados para pacientes de intestino permeable.

Aceites refinados

Las grasas son necesarias con moderación, siempre que no sean modificadas. Los aceites vegetales refinados, por ejemplo, tienen grasas pro-inflamatorias.

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El aceite de oliva virgen extra, sin embargo, posee componentes antioxidantes y antiinflamatorios. Por otro lado, resulta también beneficioso por favorecer el colesterol bueno y compensar el malo.

Café y cacao

El café y las bebidas con cafeína suelen irritar la mucosa digestiva. Como alternativa, se puede probar con el descafeinado o las infusiones. Incluso, algunas infusiones pueden mejorar las digestiones.

El cacao puede irritar también el intestino, pudiendo incluso favorecer el estreñimiento. No obstante, el cacao puro tiene un alto contenido en antioxidantes, por lo que merece la pena probar con las sensaciones de tolerabilidad de cada paciente.

Alcohol

Las bebidas alcohólicas irritan la mucosa y deshidratan. Usualmente se aconseja consumirlas en ocasiones especiales y en pequeñas cantidades. El vino ecológico suele ser el mejor tolerado en moderación, pero se recomienda evitar su consumo siempre que sea posible

Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos

Los antiinflamatorios no esteroideos están entre los fármacos más utilizados en el mundo, pero también presentan muchos efectos secundarios en el tracto digestivo que pueden llegar a ser muy graves. 

Más de la mitad de las personas que consumen antiinflamatorios no esteroideos a largo plazo desarrollan daño en la mucosa intestinal. Incluyendo un aumento de la permeabilidad intestinal, inflamación intestinal, erosiones y pérdida de proteínas.