12 alimentos prohibidos para el bocio

Un bocio es un agrandamiento anómalo de la glándula tiroides. La tiroides es una glándula ubicada en la base del cuello justo debajo de la nuez. Aunque los bocios son generalmente indoloros, un bocio grande puede causar tos y dificultar la deglución o la respiración.

La causa más común de bocios es la falta de yodo en la dieta. Sin embargo, también pueden deberse a la sobreproducción o subproducción de hormonas tiroideas, a la formación de quistes o a un aumento de la formación de un líquido llamado coloide, que se encuentra entre las células tiroideas que se agrupan formando folículos.

Otra causa, aunque menos común, es el exceso de bociógenos, compuestos químicos presentes de manera natural en algunos vegetales y que tienen la capacidad de bloquear la absorción y utilización del yodo. Así, frenan la actividad de la glándula tiroides.

El tratamiento depende del tamaño del bocio, los síntomas y la causa. Los bocios pequeños que no se notan y no causan problemas, por lo general, no necesitan de ningún tipo de intervención.

Los pacientes en los que el bocio se junta con hipotiroidismo deben ser tratados con tiroxina, para reducir el tamaño del bocio. Si existe hipertiroidismo, han de tratarse con medicamentos antitiroideos, yodo radioactivo o cirugía. 

Debido a que la alimentación es fundamental para reducir el riesgo de sufrir bocios, así como para el tratamiento de los problemas de tiroides, resulta esencial conocer qué alimentos deben ser evitados.

Soja

La soja y sus derivados como la soja texturizada, el tofu o la bebida vegetal de soja interfieren en el funcionamiento de la glándula tiroides. 

Las isoflavonas de la soja modifican la función de la glándula tiroides, especialmente en aquellos pacientes con deficiencias de yodo. Como consecuencia, se bloquea la secreción de las hormonas tiroideas. 

Además, la soja contiene dos bociógenos: genisteína y daidzeína. Ambos relacionados con el hipotiroidismo. 

Por ello, los alimentos con soja deben consumirse en pocas cantidades y ser orgánicos y fermentados: tempeh, miso, salsa de soja, etc. Estos alimentos, correctamente fermentados, pueden ser un buen aporte a la alimentación para pacientes de bocio.

Cebolla

Las cebollas contienen dos bociógenos: quercetina y propil disulfuro. La quercetina minimiza la actividad de la tiroperoxidasa, una enzima que normalmente se encuentra en la glándula tiroides y juega un papel importante en la producción de hormonas tiroideas.

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El consumo de cebolla también puede perjudicar a la actividad de una segunda enzima, la deiodinasa hepática, requerida para activar la hormona tiroidea.

Una opción recomendable es hervir la cebolla, pues su cocción reduce la cantidad de estos bociógenos, beneficiando así al paciente de bocio.

Coles

Brócoli, coliflor, berro, nabo, colinabo, coles, coles de Bruselas, kale, rúcula y rabanito también contienen compuestos de efecto bociogénico. Como se comentaba anteriormente, estos compuestos naturales interfieren en la absorción del yodo y, si el organismo no dispone de yodo, la tiroides no puede producir hormonas.

En caso de bocio conviene tomarlos moderadamente y siempre cocinados, pues los goitrógenos pierden actividad cuando se cocinan los vegetales.

Mijo

El mijo no es un alimento muy típico en nuestro país, aunque, cada vez es más popular. Los mijos son un grupo de cereales de semilla pequeña con un alto contenido proteico, además de hierro.

Sin embargo, el mijo contiene flavonoides bociogénicos que reducen en gran medida la actividad de la tiroides. Por ello, no se recomiendan en pacientes de bocio.

Café

El café, pese a ser un buen estimulante para la concentración, interacciona con diferentes fármacos impidiendo su absorción, así como con algunos suplementos de hierro y calcio. 

Además, de impedir la absorción de algunos medicamentos destinados a combatir el hipotiroidismo, la cafeína puede afectar a la glándula tiroides impidiendo su correcto funcionamiento. En pacientes de bocio, se recomienda cambiar el café por infusiones.

Ultraprocesados

Los alimentos súmamente procesados contienen grandes cantidades de azúcar, grasas saturadas y conservantes. Todos estos componentes los hacen perjudiciales para las personas con esta patología. Por un lado, las calorías pueden contribuir al aumento de peso y, por otro, las grasas y azúcares pueden impedir la absorción de los medicamentos para el bocio.

Además, deben eliminarse de la dieta los embutidos procesados, pues son ricos en nitritos, nitratos y otras sustancias que dificultan el funcionamiento de la tiroides.

Cacahuetes

Los cacahuetes también poseen goitrógenos, sustancias naturales que interfieren con la función de la glándula tiroides. Estos alimentos, por tanto, se deben tomar siempre con precaución, con moderación y pelados.

Hígado

El hígado contiene ácido lipoico, cuyo consumo regular puede interferir con los fármacos para el hipotiroidismo. Por lo que, los expertos aconsejan evitar las carnes con hígado si se padece de bocio.

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Azúcar

Debido a la relación entre el bocio y la tiroides, es conocido que la glucemia suele ser muy inestable cuando se sufre de esta patología. Cuando se mantiene en el tiempo, puede acabar produciendo una resistencia a la insulina.

Cualquier ingesta excesiva de azúcares puede desequilibrar la glucosa en sangre. La bollería, los dulces y los helados deben eliminarse de la dieta.

Tampoco es recomendable sustituir el azúcar blanco por el integral o la miel, pues pueden seguir afectando los niveles de glucemia. Como alternativa saludable, está la estevia, que puede usarse como endulzante natural.

Gluten

Otra relación que ha sido señalada por diversas fuentes médicas es la de la sensibilidad al gluten y afecciones tiroideas. Existen estudios que demuestran que el organismo ve al gluten como un antígeno y fabrica anticuerpos que pueden afectar a la tiroides.

Además de este problema, el consumo de cereales con alto contenido de gluten también puede dificultar la absorción de los medicamentos de reemplazo de la hormona tiroidea.

Por este motivo, muchos expertos aconsejan eliminar el gluten de la dieta durante una temporada para ver si se percibe una mejoría. 

Aceites vegetales refinados

Los aceites vegetales refinados pueden perjudicar al paciente de bocio al bloquear la producción de las hormonas tiroideas, su transporte sanguíneo y la utilización de las mismas por las células.

Además, los aceites de girasol, soja y maíz incrementan la inflamación en la glándula tiroidea. El aceite de oliva virgen extra es el más recomendado por los nutricionistas por su estabilidad al calor y por sus características nutricionales.

Agua fluorada

El flúor puede promover la deficiencia de yodo, agravando los problemas de bocio y la dificultad de producir hormonas tiroideas.

Por ello, se recomienda consumir agua embotellada o a través de filtros para reducir la cantidad de este mineral.