9 alimentos prohibidos en la lactancia

Importancia de la alimentación durante la lactancia

La leche materna es el mejor alimento para un bebé en sus primeros meses de vida, y para garantizar su calidad la madre lactante debe tener una buena nutrición. Luego del embarazo y el parto, los niveles nutricionales de la mujer pueden estar bajos, por lo que requiere mejorar su ingesta durante la lactancia.

La suplencia de vitamina A y D debe ser suficiente porque su deficiencia en el cuerpo de la madre, se refleja en una menor calidad de la leche materna. Asimismo, la mujer lactante debe llevar una dieta que no sea menor a 1.800 calorías diarias, para cubrir los requerimientos energéticos de la producción de leche en un volumen adecuado para alimentar al niño.

Debido a que los requerimientos nutricionales de la madre aumentan durante la lactancia, no se recomienda seguir un régimen para perder peso. De hecho, la lactancia materna contribuye a la pérdida de grasa del cuerpo porque es utilizada en la producción de leche.

La madre debe consumir una buena cantidad de ácidos grasos esenciales, particularmente omega 3, para que sus niveles sean adecuados en la leche materna. Además, debe evitar los azúcares procesados, que tienen poco aporte nutricional.

Una buena alimentación durante la gestación y la lactancia, van a garantizar una mejor calidad de la leche materna y por tanto una adecuada nutrición del niño. Igualmente, la madre no debe ingerir bebidas alcohólicas o fumar, porque esto repercute de forma negativa en la salud del bebé.

Características de una dieta durante la lactancia

Como ya hemos visto, la calidad de la leche materna depende en gran medida de la forma en que la madre se alimente. Para esto, debe seguir una dieta balanceada en la que se incluyan alimentos de todos los grupos.

Debe consumir en abundancia frutas y verduras así como cereales y diversas fuentes de proteína tanto animal como vegetal. Entre las carnes priorizar los pescados ricos en Omega 3, que mejora la calidad de la leche.

Igualmente, consumir lácteos, carnes magras y reducir el consumo de grasas saturadas que no aportan nutrientes a la leche. Además, pueden aumentar el colesterol y afectar la pérdida de peso al igual que todos los alimentos procesados, ricos en azúcares.

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Conviene incrementar el consumo de alimentos que son ricos en vitamina A y D, encontrándose entre los primeros los huevos, verduras de hoja verde y frutas naranjas y amarillas. La vitamina D es más abundante en pescados como salmón, trucha o caballa, alimentos fortificados así como el hígado de vacuno y el queso.

La leche materna está compuesta en casi un 90% de agua, por lo que la madre debe cuidar su hidratación, ingiriendo entre dos a tres litros de agua/día. Además, es recomendable el consumo de zumos de frutas con una baja cantidad de azúcar.

Mientras el bebé está lactando, la madre puede comer con normalidad multitud de alimentos, pero hay algunos que deben ser eliminados de la dieta para beneficio de ambos.

Pescado

El pescado, rico en proteína, nutrientes como el yodo, el selenio y el calcio, vitaminas A y D y ácidos grasos omega 3, es muy beneficioso y esencial en la dieta de las madres durante esta etapa. Sin embargo, igual que durante el período del embarazo, durante la lactancia, las mujeres deben vigilar y disminuir el consumo de algunas especies. 

El pez espada, el atún rojo y el lucio serían los pescados a limitar. Comer estos animales eleva el riesgo de superar los valores de ingesta máxima de mercurio permitida cuando se está alimentando a un niño con leche materna.

La anchoa, el arenque, el bacalao, el berberecho, le caballa, el calamar, la sepia, la dorada, el lenguado europeo, la lubina, la merluza, el salmón y la sardina estarían permitidos por tener bajos niveles de mercurio.

Bebidas con cafeína

El café y algunos energizantes contienen cafeína, una sustancia que, en grandes cantidades, puede acabar produciendo efectos negativos en el bebé, como irritabilidad o insomnio.

Por eso, aunque su consumo no está prohibido durante la lactancia, se aconseja limitarlo y tomar siempre estas bebidas después de dar el pecho, nunca antes.

Bebidas alcohólicas

Si bien es cierto que la cantidad de alcohol que puede pasar a la leche materna es muy baja, se recomienda no beber nada durante los tres primeros meses y, posteriormente, limitar su consumo a cantidades moderadas y de forma ocasional. 

Estudios han demostrado que el alcohol es perjudicial para el desarrollo del cerebro del bebé. Su efecto está relacionado con la cantidad que beba la madre y el tiempo entre haber ingerido la bebida y amamantado al bebé. Además, el alcohol podría alterar el sabor de la leche y reducir los reflejos de la madre.

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Chocolate

Así como el café, el chocolate contiene cafeína. En este caso, no se trata de un alimento prohibido, pues la cantidad de cafeína es muy baja, sino que debe regularse el consumo.

En los bebés, la metabolización de la cafeína es más lenta que en los adultos. Eso significa que, en grandes cantidades, se puede ir acumulando en el organismo del niño y puede provocar síntomas como insomnio, nerviosismo e irritabilidad. Además, un exceso de chocolate también podría provocar intolerancias y afectar al bebé.

Cebolla y ajo

Estos alimentos pueden alterar y cambiar el sabor de la leche si se comen en grandes cantidades. Quizás el bebé no rechace el pecho pero, si lo hace, se deben evitar durante unos días y volver a probar pasadas unas semanas. 

Por el contrario, en algunos casos, se ha demostrado que los niños succionan más rápido. Todo dependerá del gusto del bebé que, como en los adultos, puede variar.

Cítricos

La dieta de la madre que da el pecho a su bebé debe ser variada, abundante en vitamina D y cargada de vitamina C. Los cítricos, como la naranja, la mandarina o el maracuyá, tienen muchas vitaminas. Sin embargo, pueden alterar el sabor de la leche materna y también ocasionar acidez estomacal a la madre.

Dependiendo de la tolerancia de la madre y la respuesta del lactante, estos alimentos pueden consumirse con normalidad, moderarse o excluirse de la dieta.

Picantes

Las especies y salsa picantes pueden consumirse siempre que no se abuse de ellas pues, como algunos alimentos vistos con anterioridad, pueden modificar el sabor de la leche materna en grandes cantidades.

Es cierto que algunos expertos aseguran que los bebés lactan mejor tras el consumo de alimentos condimentados. Sin embargo, esto depende de cada niño. Si se comprueba repetidamente que el bebé está incómodo, es mejor eliminar estos alimentos de la dieta

Alimentos flatulentos

Uno de los mitos más extendidos en la alimentación materna durante el periodo de lactancia es que se deben evitar ciertas verduras y legumbres flatulentas porque pueden producir gases al bebé y acabar con cólicos.

No obstante, se ha demostrado que los gases que pueden producir estos alimentos se originan a partir de la digestión en el intestino materno, por tanto, no es posible que los bebés tengan una mala digestión.

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Tabaco 

Si bien no es un alimento, el tabaco es un hábito que debe eliminarse durante el período de lactancia. La leche de una madre fumadora puede contener mayores niveles de cadmio, mercurio y otros metales pesados y menos vitaminas que la de una madre no fumadora.

El hecho de que la madre fume también puede reducir la cantidad de leche producida y, por tanto, derivar en un bajo peso del bebé por una alimentación pobre. El humo del tabaco, además, puede ser inhalado por el bebé y puede ocasionar episodios de asma y otras enfermedades respiratorias.

Dejar de fumar puede ser complicado pero se puede evitar hacerlo dentro de casa, reducir la cantidad de cigarrillos diarios y esperar dos horas a amamantar al bebé después del último cigarrillo.