10 alimentos prohibidos después de una operación de vesícula

Qué es la colecistitis

Es una enfermedad que consiste en la inflamación de la vesícula biliar, causada por una obstrucción de la salida de la bilis. Por lo general, este taponamiento es  generado por la presencia de un cálculo biliar, aunque hay otras causas como tumores o infecciones.

La vesícula es un pequeño órgano que se ubica debajo del hígado y tiene forma de pera, cuya función es producir la bilis. Como consecuencia de la obstrucción de las vías biliares, la persona puede tener distintos problema como aparición de fistulaciones o infecciones graves.

La colecistitis puede ser de varios tipos, según la forma de aparición de la misma:

Colecistitis aguda: aparece de forma repentina y se caracteriza por un dolor agudo hacia la parte superior del abdomen. En casi el 95% de los casos estudiados se asocia a la ocurrencia de cálculos biliares y puede terminar en una infección.

Colecistitis crónica: se trata de una inflamación de la vesícula de larga duración como consecuencia de colecistitis agudas recurrentes o presencia de cálculos. Suelen presentarse ciclos de cólicos biliares cuando los cálculos obstruyen los conductos de salida de la bilis.

Colecistitis acalculosa: en este caso ocurre inflamación de la vesícula sin que haya presencia de cálculos biliares y no es muy común. Se asocia a la ocurrencia de cirugías mayores, ayunos prolongados, alimentación intravenosa por largo tiempo, deficiencias en el sistema inmunológico o enfermedades graves.

Colecistitis enfisematosa: es un tipo poco frecuente de colitis aguda, donde además de la inflación de la vesícula, se presentan gases. Tiene un alto riesgo de perforación de la vesícula y por lo general su tratamiento es quirúrgico, siendo más frecuente en diabéticos.

Los síntomas de la colecistitis varían según se trate de la aguda o la crónica, ya que la intensidad del dolor suele ser distinta:

Colecistitis aguda: se manifiesta como un dolor agudo similar a un cólico biliar, pero se mantiene por más tiempo. El dolor se ubica en la parte superior derecha del abdomen y se agrava cuando se hace una respiración profunda. También pueden presentarse náuseas y vómitos, además algunas personas tienen fiebre y escalofríos.

Colecistitis crónica: se presentan dolores recurrentes en la parte superior del abdomen, pero suelen ser menos intensos que con la colecistitis aguda. La fiebre y otros síntomas son poco frecuentes.

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Colecistitis acalculosa: el dolor es muy repentino e intenso en la misma zona superior del abdomen y como síntoma previo se puede presentar hinchazón abdominal que duele al palpar.

Características de una dieta después de una operación de vesícula

La bilis es la sustancia que se encarga de ayudar a metabolizar las grasas que consumimos, por lo que luego de extirpar la vesícula hay que seguir una dieta. Esto es necesario mientras el hígado se ajusta a expulsar directamente la bilis para la metabolización de las grasas.

Luego de la operación de vesícula debes tener mucho cuidado con tu alimentación los días posteriores. El médico será el encargado de definir tu dieta, pero hay algunas recomendaciones generales que puedes seguir:

Las primeras 24 horas: debes seguir una dieta blanda, preferentemente líquida y muy baja en grasas. Se puede consumir leche desnatada, zumos de frutas no cítricos y caldos de verdura o pollo a los que se elimine la grasa.

Al segundo día de la intervención: si el paciente ha tolerado bien los líquidos, se pueden introducir otros alimentos suaves. Por ejemplo, gelatinas, papilla de frutas, puré de verduras y diversos lácteos desnatados.

Para el tercer día: se puede iniciar una dieta blanda, siempre muy baja en grasas con hervidos de pescado blanco o carnes magras. También se puede agregar plan blando y seguir con los purés de verdura y lácteos libres de grasa.

Luego de esto se van incorporando poco a poco otros alimentos, siempre que la persona responda bien a los mismos. Es recomendable que la fuente de grasas sea vegetal, principalmente aceite de oliva.

Posteriormente, es conveniente evitar consumir alimentos muy ricos en grasas que no sean saludables. Así, deberías reducir el consumo de comida congelada, pizzas, carnes con alto contenido de grasa o alimentos procesados ricos en azúcares.

A partir de tu operación, darle preferencia a los lácteos desnatados así como frutas y vegetales que no causen flatulencia. Preferir aceites saludables, eliminar la cáscara a las legumbres antes de cocerlas y consumirlas y dar preferencia a las carnes magras.

Prepara tus alimentos a la plancha, vapor o hervidos, utilizando la menor cantidad de grasas posibles. Asimismo, es conveniente que tomes infusiones como las de manzanilla y alimentos ricos en fibra, como los cereales integrales.

10 alimentos a evitar después de una operación de vesícula

Fritos

Tras una operación de vesícula, se debe moderar el consumo de grasa. La recomendación de los especialistas es la de evitar fritos durante al menos un mes después de la cirugía.

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En su lugar, se deben escoger aquellos alimentos que no tienen más de 3 gramos de grasa por porción. Revisar las etiquetas de los alimentos puede ser de gran ayuda, además de la cocción mediante hervidos, en su jugo, a la plancha, al vapor o al horno.

Embutidos

Los embutidos son altos en grasas saturadas, las que favorecen la adhesión del colesterol malo a las arterias y, por lo tanto, aumentan los problemas de salud cardiovascular.

Además, la digestión en el estómago de estos alimentos es muy pesada. Tras una operación de vesícula, se deben priorizar los alimentos sin grasas y de fácil digestión. Por estos motivos, no se recomienda su consumo si se ha realizado una operación de vesícula.

Lácteos

Para facilitar el reposo de la vesícula, la leche, los quesos y otros productos lácteos enteros están desaconsejados. Su ingesta puede producir dificultades en el sistema digestivo con la vesícula operada recientemente. 

Sí estarían recomendados productos lácteos desnatados o desgrasados, sin azúcares añadidos, pues contienen menos grasas y su digestión es más rápida. 

Como alternativas permitidas están también las bebidas vegetales, de almendras o arroz, todas sin azúcares añadidos. La leche de soja no sería la mejor opción, puesto que puede producir flatulencias.

Además, se recomiendan los productos fermentados, como el yogur natural o el kéfir, que por sus componentes facilitan la digestión y absorción de nutrientes.

Los quesos como el gouda, el brie o el parmesano estarían prohibidos, ya que son los que más grasas saturadas y colesterol tienen.

Cafeína

Los alimentos ricos en cafeína y teobromina, como el café, el mate, el té concentrado y las bebidas energizantes, pueden ser grandes estimulantes de la vesícula biliar, por lo que, se debe reducir y/o evitar al máximo su consumo. Como alternativa, se pueden tomar infusiones.

Frutos secos

La fibra insoluble en algunos frutos secos, como los anacardos o los pistachos, puede alterar las digestiones tras una operación de vesícula. Además, normalmente tienen muchas grasas que, a pesar de ser saludables, en exceso tampoco benefician a estos pacientes.

Azúcar refinado

Los azúcares refinados se asocian a un mayor riesgo de cálculos biliares. Además el azúcar refinado suele formar parte de alimentos elaborados que también contienen muchas grasas trans y aceites hidrogenados, como la bollería.

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Tras una operación de vesícula se recomienda evitar el azúcar refinado y leer el etiquetado de los alimentos para evitar consumir grandes cantidades de azúcar sin saberlo.

Alcohol

La indiscriminada ingesta de alcohol incrementa el riesgo de desarrollar piedras en la vesícula. Además, en cualquier cirugía, el alcohol puede aumentar el riesgo de sufrir otras complicaciones como sangrado, infecciones, problemas cardíacos y, por tanto, requerir de más atención médica y de una hospitalización más prolongada.

Legumbres

Las legumbres pueden producir gases durante la digestión. Tras un mes de la operación, se pueden empezar a introducir en la dieta. Se recomienda cambiar el agua de cocción cuando hayan hervido 10 minutos y pasarlas por un pasapurés para eliminar la piel. La cantidad deberá incrementarse poco a poco.

Verduras

Como parte de la reducción de alimentos que estimulan la contracción de la vesícula, se deben eliminar aquellos flatulentos o productores de gas. Las verduras como la col, la coliflor, el brócoli, las coles de Bruselas, el repollo o la cebolla producen gases. 

Además, es preferible hervirlas o hacerlas al horno. Consumir verduras crudas, especialmente las de hoja como la lechuga, empeora la digestión tras una operación de vesícula o un problema digestivo.

Harinas refinadas

Los hidratos de carbono deben ser fundamentalmente complejos. El alto consumo de carbohidratos y harinas refinadas tiene una mayor incidencia en la aparición de cálculos biliares. Si hay sensibilidad al gluten, además, la digestión será más difícil.

Aceites vegetales

Aunque algunos aceites vegetales aportan omegas 3 y 6, es desaconsejado consumir aquellos que son refinados. Esto es debido a que tienen grasas pro-inflamatorias.

Al cocinarlos modifican su estructura y sus valores nutricionales. Por ello, es importante que evitar también los alimentos que los contengan, como la mayonesa o los aderezos. 

No obstante, se recomienda cocinar y aderezar con aceite de oliva virgen extra. Su uso, con moderación, es preferible por contener antioxidantes y antiinflamatorios. Además, el aceite de oliva virgen extra es estable a altas temperaturas y no necesita de grandes cantidades de bilis para ser procesado en el organismo, de ahí que su digestión sea más sencilla.