Diferencia entre mantequilla y margarina

Si te gusta la mantequilla en las tostadas, los bizcochos o la pasta, probablemente hayas sentido esa pequeña culpabilidad al poner esa cucharadita de grasa dorada en tu plato. O, lo que es peor, probablemente te hayas planteado el conflicto sobre si deberías seguir con la mantequilla o cambiar a la margarina u otro tipo de grasa untable.

Qué es la mantequilla

Empecemos por el principio. La mantequilla es un derivado lácteo que se elabora a partir de leche de vaca. Aunque muchos no son muy partidarios de este alimento por su elevado contenido calórico al igual que su elevado porcentaje de grasa (80%) se trata de un alimento que cuenta con más de 400 ácidos grasos beneficiosos para nuestro cuerpo. Estos son los verdaderos responsables del característico sabor de la mantequilla.  

Si bien es verdad que cuenta con ácidos grasos saturados grasa saturada uy colesterol por lo que se recomienda su consumo responsable si se padece algún tipoi de enfermedad cardiovascular.

Aun así es una buena fuente de vitaminas A y D que son liposolubles y por tanto se encuentran junto a su grasa, aunque la cantidad que podamos adquirir siempre dependerá de la calidad de la leche que nos ha proporcionado el animal

Aunque en muchos países se utiliza para cocinar no es el caso en España, ya que en general la población de la península ibérica es bastante fiel a al oro líquido más conocido como AOVE (Aceite de Oliva Virgen Extra).

Qué es la margarina

¿Entonces qué es la margarina? Aunque su descubrimiento se remonta a la época napoleónica no ha sido hasta el crecimiento del vegetarianismo y el veganismo cuando el auge de la margarina se ha disparado. Y es que no es para menos. Se trata de una emulsión vegetal de agua y aceites vegetales como el aceite de maíz, de palma o de oliva.

Principales diferencias entre mantequilla y margarina

Como ya hemos comentado la mantequilla proviene de la leche o nata animal, generalmente la de la vaca, pero se puede encontrar proveniente de otros animales como la cabra. Por otro lado, la margarina se forma a partir de aceites vegetales emulsionados con agua. Todo esto ha sido suficiente para conseguir que la margarina se convierta en un sustitutivo a la mantequilla casi idéntico utilizado a diario por miles de vegetarianos y veganos.

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Sin embargo, hasta hace poco se creía que la margarina era muchísimo más sana que la mantequilla porque su contenido calórico era menor y al no contener colesterol era recomendable para aquellas personas que sufrieran enfermedades coronarias o cerebrales. Bien pues, nada más lejos de la realidad. Hay que investigar a fondo el tipo de margarina que estamos comprando y sus ingredientes, puesto que al tratarse de un producto vegetal puede estar formada por diferentes aceites y uno de ello puede ser el aceite de palma.

Por tanto, aunque la margarina puede parecer la opción más saludable en comparación con la mantequilla, los nutricionistas advierten que hay que comprobar cuidadosamente las etiquetas nutricionales antes de elegir un producto. Algunas margarinas contienen grasas trans, que se sabe que aumentan los niveles de colesterol y el riesgo de enfermedades cardíacas. Así pues, cuando elijamos un producto deberemos buscar uno sin grasas trans y con la menor cantidad posible de grasas saturadas.

Entonces ¿en qué nos debemos fijar a la hora de decantarnos por una o por otra?

En primer lugar, debemos fijarnos en el contenido calórico y aunque ambas tienden a contener un contenido calórico alto la margarina supera con creces a la mantequilla con más de 150 calorías por cada 100 gramos.

¿Qué pasa con las grasas saturadas? Este es uno de los mayores dilemas que ha causado la desconfianza en la margarina. El principal problema es que no se puede discernir con claridad la cantidad general de grasa saturadas de la margarina y es esto con lo que hay que tener especial cuidado. Por regla general la mantequilla debería contar con más grasas saturadas por provenir de un animal, pero no siempre esta afirmación es cierta.

Los procesos tecnológicos por los que pasa la margarina, en concreto el proceso de hidrogenación, hace que literalmente sea necesario saturar las grasas vegetales para conseguir la solidificación de la margarina. En definitiva, cuanto más sólida sea la margarina más grasas saturadas contiene.  

Ambas cuentan con vitaminas A y D, puesto que son liposolubles y aunque la mantequilla las tiene de manera natural entre sus componentes la margarina suele contar con ellas porque le son añadidas así que no es una característica muy relevante para desequilibrar la balanza.

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Seguramente es en el tema del color y el sabor donde la artificialidad de la margarina salga mucho más a relucir. Puesto que, a diferencia de la mantequilla, el sabor y el color amarillento se le añade posteriormente.

Diferencias entre mantequilla y manteca de vaca

Muchos confunden la manteca de vaca con la de cerdo y no tiene nada que ver. Podríamos decir que la manteca de vaca es el producto de una receta de origen gallego que eleva la mantequilla normal a otro nivel.

Según varios expertos en nutrición británicos la diferencia principal que encontramos entre la manteca y la mantequilla son las grasas que nos encontramos. Puesto que en la manteca nos encontramos principalmente grasas monoinsaturadas, es decir, “grasas buenas”. Estas son las que habitualmente ayudan a bajar los niveles de colesterol.

Diferencia entre mantequilla y ghee

Ya hemos hablado de cuáles son los componentes de la mantequilla y te hemos ofrecido dos alternativas, pero no son las únicas que podemos encontrar en el mercado. Recientemente ha ido surgiendo otro producto en cuanto a mantecas denominado ghee, ¿lo conoces?

El ghee es una mantequilla clarificada de origen vegetal típica de la cocina india que cuenta con menos grasas saturadas que la margarina. Además, aunque comparte la mayoría de los valores nutricionales con la mantequilla puede ser un de las mejores opciones para las personas intolerantes a cualquier tipo de lácteo.

Diferencia entre mantequilla de cacahuete y mermelada

Si algo suele ir de la mano de la mantequilla es la mermelada. Este alimento que surgió de la necesidad de conservar la fruta en tarros y con azúcar para poder disfrutar de fruta durante los meses de frío y escasez de vegetales se ha convertido en un habitual de los desayunos de nuestro país siendo las tostadas de mantequilla y mermelada las grandes competidoras de las tostadas de tomate típicas del litoral.

Por otro lado, la crema de cacahuete es una herencia completamente estadounidense que poco a poco va tomando más forma en nuestro país.  Se trata de un arma de doble filo, puesto que es bastante difícil encontrar una crema de cacahuetes a la que no se le haya añadido sal, azúcar o mantequilla, pero si se consigue puede ser la forma ideal de obtener la ración de frutos secos que deberíamos tomar diariamente.

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Ambos son vegetarianos y ambos para veganos y aunque ninguno de los dos se recomienda para el uso diario por su alto contenido calórico y graso ambos son buenas opciones para tomar de vez en cuando si encontramos aquellos productos más light y menos saturados.

Además, siempre podremos optar por la mítica receta yanqui que mezcla en un mismo sándwich la mermelada de fresa con crema de cacahuete.