11 alimentos prohibidos en hipotiroidismo

El hipotiroidismo es un trastorno en el cual la glándula tiroides no produce la cantidad suficiente de ciertas hormonas. Las hormonas tiroideas tienen como misión fundamental regular las reacciones metabólicas del organismo.

Cuando las hormonas tiroideas disminuyen, como ocurre en el hipotiroidismo, la secreción de la tirotropina (hormona estimulante de la tiroides) aumenta en un intento de conseguir que la tiroides trabaje al máximo para recuperar el nivel normal de hormonas tiroideas. Sin embargo, no se consigue cuando la enfermedad ya está establecida.

Las hormonas tiroideas son fundamentales para que se lleven a cabo la mayoría de funciones del organismo. Por ello, el hipotiroidismo se caracteriza por una disminución global de la actividad orgánica que afecta a funciones metabólicas, neuronales y digestivas, entre otras.

Los signos y síntomas del hipotiroidismo varían según la gravedad del trastorno. En un inicio son casi imperceptibles, como el cansancio o el aumento de peso. A medida que el metabolismo se continúa ralentizando, es cuando se vuelven más evidentes.

El aumento de peso, la medicación, los problemas digestivos y los desajustes hormonales derivados del hipotiroidismo hacen que la alimentación juegue un papel fundamental en este trastorno. Por ello es importante conocer los alimentos a evitar en caso de sufrir esta patología:

Café

Tomar café puede beneficiar a la concentración así como a la circulación. Sin embargo, muchos fármacos no son compatibles con esta bebida estimulante, pues impiden la absorción, así como de los antiácidos o los suplementos de hierro o de calcio.

Además, de impedir la absorción de algunos medicamentos destinados a combatir el hipotiroidismo, la cafeína puede afectar la función de la glándula tiroides. Por ello se recomienda cambiar en café por infusiones.

Cacahuetes

Los cacahuetes son uno de los alimentos que poseen goitrógenos, sustancias naturales en su composición que interfieren con la función de la glándula tiroides. Por lo que, pueden impedir que la tiroides fabrique las hormonas precisas. Estos alimentos, por tanto, se deben tomar siempre con precaución, en pocas cantidades, y bien pelados.

Gluten

La relación entre la sensibilidad al gluten y afecciones tiroideas es señalada por diversas fuentes médicas. Existen estudios que demuestran que el organismo ve al gluten como un antígeno y fabrica anticuerpos que afectan a la tiroides.

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La recomendación de muchos expertos es la de eliminar el gluten un tiempo de la dieta para ver si se percibe mejoría. El trigo, el centeno o la cebada serían los primeros en ser eliminados.

Además de este problema, es común que el consumo de cereales con alto contenido de gluten dificulte la absorción de los medicamentos de reemplazo de la hormona tiroidea.

Coles

Dentro de la familia de las coles se incluyen: brócoli, coliflor, berro, nabo, colinabo, coles, coles de Bruselas, kale, rúcula y rabanito.

Cada vez más personas las consumen sin cocer porque sacian y se toleran bien en las digestiones. Sin embargo, este tipo de vegetales contienen compuestos de efecto bociogénico. Compuestos presentes en estas plantas que interfieren en la absorción del yodo y, si el organismo no dispone de yodo, la tiroides no puede producir hormonas.

En caso de hipotiroidismo conviene tomarlo moderadamente y siempre cocinado, pues los goitrógenos pierden actividad cuando se cocinan los vegetales.

Hígado

En un consumo frecuente, el ácido lipoico del hígado puede interferir con los fármacos para el hipotiroidismo. Por lo que, se recomienda comer otro tipo de carnes que no incluyan hígado en personas con hipotiroidismo.

Soja

La soja y sus derivados como la soja texturizada, la proteína de soja, el tofu, la bebida vegetal de soja o la salsa de soja interfieren en el funcionamiento de la glándula tiroides. Las isoflavonas de la soja alteran la función de la glándula tiroides, especialmente en aquellos pacientes que presentan deficiencia de yodo.

Como consecuencia, se bloquea la secreción de las hormonas tiroideas. Además, la hormona tiroides es necesaria para eliminar el colesterol. Si no funciona bien, puede aumentar el índice de colesterol.

Los alimentos con soja deben consumirse en pocas cantidades y ser orgánicos y fermentados: tempeh, miso, salsa de soja, etc. Estos alimentos, correctamente fermentados, pueden ser un buen aporte a la alimentación.

Azúcar

En las afecciones tiroideas la glucemia suele ser muy inestable y, si se mantiene en el tiempo, puede desencadenar en una resistencia a la insulina.

El azúcar y alimentos azucarados como cereales para desayuno, bollería, golosinas, mermeladas y helados deben eliminarse de la dieta. Cualquier ingesta excesiva de azúcares puede desequilibrar la glucosa en sangre. Por ello, tampoco es bueno sustituir el azúcar blanco por el integral o la miel, pues pueden seguir afectando los niveles de glucemia. La estevia, sin embargo, sí podría usarse.

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Lácteos

Los lácteos, homogeneizados y pasteurizados, hacen que las partículas de grasa puedan atravesar la barrera intestinal y generar más inflamación. Además, con la pasteurización se pierden muchas bacterias saludables.

No obstante, algunos alimentos naturales, como el kéfir de leche cruda, puede ser una fuente de nutrientes para una tiroides necesitada de minerales y, además, ser un elemento esencial en la restitución de la microbiota intestinal, que suele estar alterada.

Aceites vegetales

Los aceites de maíz, soja o girasol pueden bloquear la producción de las hormonas tiroideas, su transporte sanguíneo y la utilización de las mismas por las células.

Además, estos aceites incrementan la inflamación en la glándula tiroidea. Por ello, se recomienda sustituirlos por aceite de oliva o de coco virgen.

Agua fluorada

El flúor, en las afecciones tiroideas, promueve y empeora la deficiencia de yodo, agravando las disfunciones de esta glándula en la producción de hormonas tiroideas.

La recomendación para el consumo de agua es hacerlo de forma embotellada o a través de filtros para reducir la cantidad de este mineral.

Alimentos ultraprocesados

Los alimentos ultraprocesados contienen grandes cantidades de azúcares, grasas saturadas y conservantes que son perjudiciales para las personas con esta patología. Por un lado, las calorías pueden contribuir al aumento de peso y, por otro, las grasas y azúcares pueden impedir la absorción de los medicamentos. Afectando todo ello al funcionamiento de la tiroides.

Además, embutidos procesados, ricos en nitritos, nitratos y otras sustancias, también dificultan el funcionamiento de la tiroides y deben eliminarse de la dieta.

Alimentos prohibidos para el hipotiroidismo Hashimoto

La tiroiditis de Hashimoto es la causa más común de hipotiroidismo en Europa. Como resultado de esta enfermedad autoinmune, la inflamación crónica de la tiroides genera una baja producción de hormonas tiroideas, que puede conducir a alteraciones metabólicas.

Si bien no existe una dieta específica probada para tratar a todas las personas con Hashimoto, se recomienda una dieta baja en gluten, sin abuso de granos (amaranto, quinoa, mijo y avena), con grandes cantidades de verduras y cierta cantidad de carnes magras, pescados y mariscos y grasas saludables, como el aguacate y el aceite de oliva.

Dentro de los alimentos prohibidos están los lácteos, los azúcares refinados y los aceites vegetales.

Alimentos prohibidos para el hipotiroidismo subclínico

El hipotiroidismo subclínico es una alteración en la función de la glándula tiroidea, con pocos síntomas o muy inespecíficos, que se detecta en un análisis de sangre cuando salen valores de tirotropina (hormona estimulante de la tiroides) elevados, pero con unos niveles normales de tiroxina (hormona que ayuda a controlar el metabolismo y el crecimiento).

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Para personas que padecen esta sintomatología, las recomendaciones son alimentos ricos en yodo como el pescado (atún, salmón y sardinas), el marisco y algunos vegetales (cebolla, ajo, calabaza, remolacha, acelgas, espinacas y pepino). 

Como alimentos que deben consumirse con menos frecuencia, están las coles, las semillas de soja y los frutos secos, puesto que todos ellos interfieren con la función de la glándula tiroides.