12 alimentos prohibidos para la intolerancia a la lactosa

La lactosa es un tipo de azúcar que se encuentra presente de forma natural en la leche y otros productos lácteos que provienen de los mamíferos (queso, yogur, helados, nata y mantequilla). El cuerpo necesita una enzima llamada lactasa para digerir la lactosa. La intolerancia a la lactosa se presenta cuando el intestino delgado no produce suficiente cantidad de esta enzima. 

Muchas personas tienen niveles bajos de lactasa, pero pueden digerir los productos lácteos sin problemas. Sin embargo, los intolerantes presentan diarrea, gases e hinchazón después de comer o beber productos lácteos. Muchas veces, debido a que la industria alimentaria usa la lactosa en muchos productos, los intolerantes a la lactosa tienen dificultades para saber qué comer.

Por ello y a fin de evitar estos síntomas, es importante conocer qué alimentos están prohibidos para los intolerantes a la lactosa.

Lácteos

Obviamente, los intolerantes a la lactosa deben evitar los lácteos por su alto contenido en este azúcar. Aunque pueda parecer que la leche entera es la que más lactosa puede tener (5,8 g), el chocolate con leche (9,5 g), la leche condensada (9,5 g) y el helado de leche (7,8 g) son los que más contenido poseen.

Sin embargo, no consumir lácteos en la dieta puede llevar a insuficiencia de calcio, vitamina D, Vitamina A y proteínas. Por ello, es importante buscar sustitutivos con vitaminas y minerales. Espinacas, acelgas, cebolla, brócoli, huevo, sardinas, salmón, gambas, judías, garbanzos y frutos secos, entre otros, aportan grandes cantidades de calcio. 

También es cierto que, algunos intolerantes a la lactosa pueden consumir productos derivados que han sido fermentados, como yogures y quesos, especialmente los curados. La razón es que, en este caso, los productos han sido fermentados por bacterias ácido-lácticas o cultivos lácticos que se comen gran parte de la lactosa que hay en la leche para llevar a cabo el proceso. Por lo tanto, los quesos frescos, como el de Burgos o el requesón, tienen más lactosa que los curados, como el parmesano o el roquefort. 

Sin embargo, los fabricantes pueden añadir leche fresca y otros ingredientes al final del proceso productivo para mejorar su sabor y suavidad. Por lo que, deben comerse sin abusar y ver cómo sienta su digestión.

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Pan

En general, en la fabricación del pan, incluso en el de molde, se añade lactosa para conservar su humedad y esponjosidad durante más tiempo. Este azúcar conserva también el sabor y ayuda a que se forme un color más atractivo durante la cocción y el horneado.

Además, facilita su consumo tardío, ya que evita la aparición y el desarrollo del moho durante más tiempo.

Para los intolerantes a este azúcar, existen una gran variedad de tipos de pan sin lactosa, como el de semillas de calabaza, que se puede comprar en cualquier supermercado. En algunas panaderías, también se venden panes especiales. 

Además, es posible encontrar muchas opciones para hacerlos directamente en casa. Pero, en caso de que optar por panes procesados, leer el etiquetado resulta de suma importancia.

Sopas y salsas

También en las sopas de sobre o en los purés en polvo hay posibilidades de encontrar lactosa entre los ingredientes. El objetivo principal al añadir lactosa a estos productos es aprovechar su capacidad para potenciar el sabor para que resulten más atractivos para el consumidor. Con el mismo fin se incluye en las salsas para ensaladas o en las mayonesas. 

Para los intolerantes, es muy importante mirar el etiquetado de alimentos como: cubitos de caldo, sopas de sobre, cocidos y otras conservas y caldos deshidratados.

Procesados cárnicos

Seguramente, una hamburguesa o una salchicha no parecen los típicos alimentos que podrían contener lactosa. Sin embargo, la industria cárnica la emplea para mejorar el sabor de los mismos.

Las carnes procesadas suelen tener sabores desagradables que son provocados por sales emulsionantes, fosfatos y otros compuestos que tienen un sabor amargo. Usar lactosa hace que estos productos tengan un sabor más atractivo para el consumidor.

Embutidos

Los fabricantes emplean lactosa en su elaboración, ya que sirve de fuente de energía para las bacterias ácido-lácticas que, a partir de los azúcares, producen ácido lácticos, reacción esencial en la elaboración de embutidos fermentados. Además, preserva alimentos secos, como el salami o el chorizo, y enmascara el sabor de la sal dando sabor.

Condimentos

Muchos condimentos usados para dar color a la comida o añadir sabor a la carne llevan lactosa. Este azúcar es usado por la industria alimentaria para evitar el apelmazamiento y asegurar una dispersión uniforme. Aunque también este azúcar sirve para potenciar el sabor y el aroma.

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Barritas energéticas

Además de llevar frutos secos, frutas deshidratadas, miel y cereales, las barritas energéticas pueden llevar lactosa para mejorar su sabor. También ayuda a conservar el color con un coste menor que otros ingredientes.

Bebidas alcohólicas

La caseína y la albúmina (ambas proteínas de la leche) se utilizan tradicionalmente en la elaboración de vino, cerveza y otras bebidas alcohólicas. Estos agentes se usan para eliminar compuestos orgánicos de las bebidas, como sulfitos, aumentar su transparencia y mejorar su sabor. En el caso de la cerveza, se añade directamente lactosa para hacerla más dulce y darle cuerpo, especialmente en cervezas negras.

Además de vinos y cervezas, hay otras bebidas que pueden contener leche como los licores de crema o cócteles, como la piña colada. El alcohol es un irritante gastrointestinal que, para un intolerante, puede provocar todavía más molestias intestinales en el caso de sufrir una reacción. En casos de personas con alto grado de intolerancia, se recomienda excluir estas bebidas por completo.

Dulces, caramelos y bolleria

Si bien en la pastelería existen dulces que pueden contener mantequilla en su elaboración, en la bollería industrial se usa ampliamente y no solamente por ser un ingrediente que mejora el sabor, sino para mejorar su textura, aroma y masticabilidad.

Lo mismo pasa con los caramelos que, además, es un ingrediente más barato como conservador del color.

Pasta de dientes

Aunque no se trata de un alimento, las pastas de dientes y los cosméticos (como el pintalabios) pueden contener lactosa en su composición. Sin embargo, la cantidad en estos productos es mínima y no suelen ser ingeridos.

Medicamentos

Las personas muy sensibles a la lactosa, también deben tener en cuenta que los medicamentos pueden contener lactosa entre sus excipientes para dar sabor, facilitar la conservación y la administración. Si es el caso, entre los componentes del medicamento, se puede leer el contenido.

Aditivos con lactosa

También es importante conocer los aditivos con lactosa para poder entender las etiquetas de los alimentos. Deben evitarse los siguientes ingredientes: lactosa, monohidrato de lactosa, azúcar de leche, sólidos lácteos, lactitol (Eg66), suero, suero de leche o suero láctico, suero en polvo, cuajo animal y grasas de leche.

Además, los siguientes aditivos también pueden causar intolerancias: ácido láctico (E270), lactatos (E315, E316, E327), lactato ferroso (E585), ésteres lácticos (E472B), lactilatos (E481, E482), glucono delta lactona (E575), proteínas de leche, caseína, caseínatos, lactalbúmina y lactoglobulina.

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