13 alimentos prohibidos para el hígado graso

El hígado es el órgano más grande dentro del cuerpo y es indispensable para la vida. Segrega la bilis, esencial para la digestión de las grasas, sintetiza proteínas, almacena vitaminas y elimina toxinas. Además, es responsable de filtrar las sustancias y desechar las nocivas para el organismo, como el alcohol, convirtiéndolas en inocuas.

La enfermedad por hígado graso es una afección en la que se acumula grasa en el hígado. Hay dos tipos principales: enfermedad del hígado graso no alcohólico y enfermedad del hígado graso por alcohol o esteatosis hepática alcohólica.

No se conoce la causa del hígado graso, pero es más común en personas con diabetes tipo 2, obesidad, colesterol, triglicéridos altos, presión arterial alta, trastornos metabólicos o infecciones, como la hepatitis C. También puede darse en personas que han estado expuestas a ciertas toxinas o medicamentos. 

La enfermedad del hígado graso por alcohol ocurre en personas que beben mucho, sobre todo aquellas que han estado bebiendo durante mucho tiempo.

La enfermedad de hígado graso y la enfermedad del hígado graso por alcohol son afecciones que no suelen dar síntomas. Algunas personas pueden sentirse cansadas o tener molestias en el lado superior derecho del abdomen, pero generalmente es una enfermedad asintomática.

Debido a que el hígado graso puede ser producido por una mala alimentación y puede empeorar si no se siguen unas pautas alimentarias correctas, el tratamiento para esta afección está condicionado a modificar la dieta. 

Carnes rojas

Muchos estudios han demostrado que las carnes rojas y procesadas son nocivas para la salud. Una dieta rica en grasa saturada, aquella que se encuentra en las carnes rojas, favorece el desarrollo del hígado graso.

Además de ser un agente importante en el aumento de probabilidades de desarrollar esta patología, las carnes rojas pueden provocar resistencia a la insulina. Este riesgo puede verse incrementado según el tipo de preparación a la que se ha sometido a la carne. Muy hecha y frita produce unos compuestos que se conocen como aminas heterocíclicas, que son proinflamatorias, por lo que pueden dañar el hígado.

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Su consumo debe ser moderado y se recomienda priorizar las carnes blancas, como puede ser el pavo o el pollo, el pescado y la cocina al vapor.

Lácteos con leche entera

Los lácteos recomendados son los desnatados o semidesnatados, las leches desnatadas o semidesnatadas, los quesos blancos y poco curados y los yogures desnatados. La leche entera es un producto rico en grasas que debería ser limitado, así como los derivados lácteos que la contienen.

Los quesos como el gouda, el brie, el emmental o el parmesano estarían prohibidos para el hígado graso, ya que son los que más grasas saturadas y colesterol tienen.

Las bebidas vegetales (sin azúcares añadidos) pueden ser también alternativas a la leche entera. 

Embutidos

Los embutidos, como salchichas, mortadela, tocino, chorizo o jamón, tampoco son beneficiosos para personas con hígado graso, puesto que tienen mucha grasa saturada. Un exceso de grasa saturada en la dieta está relacionado con el aumento de probabilidades de padecer hígado graso.

Cafeína

La cafeína se procesa en el hígado, dificultando la purificación del mismo, un exceso de esta sustancia puede ser perjudicial. Además del café, el té y los refrescos energizantes también estarían prohibidos.

Sin embargo, un aumento en el consumo de agua es beneficioso. Tomar infusiones, por ejemplo, puede ayudar a eliminar toxinas del organismo.

Casquería

Los riñones, el corazón, los sesos y otros órganos incluidos en esta categoría son muy perjudiciales por su alta proporción en grasas saturadas. El paté y el foie también serían alimentos a eliminar de la dieta de pacientes con hígado graso.

Salsas

Los aderezos aportan sabor a la comida pero no son beneficiosos para el hígado graso, pues contienen un alto porcentaje en grasas.

Se recomienda evitar salsas como la mayonesa y el kétchup en las comidas y condimentar con ingredientes naturales, como el aceite balsámico o el aceite de oliva.

Mantequilla

La mantequilla es un alimento que debería estar prohibido en la dieta de los pacientes con hígado graso. La recomendación de los nutricionistas es usar aceite de oliva virgen extra.

Está demostrado que el consumo de grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, como el aceite de oliva o el aguacate, disminuye la cantidad de grasa en el hígado.

Sal en exceso

Una ingesta de sodio demasiado alta también puede afectar negativamente al hígado, causando una deformación de las células, una mayor tasa de muerte celular y una menor tasa de división celular. Por ello, es importante no abusar de la sal en las comidas.

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Azúcar refinado 

Una dieta rica en azúcar contribuye a que la grasa se deposite en el hígado y se genere inflamación. La fruta sería la alternativa recomendada, puesto que varias investigaciones revelan que el consumo de vitamina C se asocia con una menor incidencia de hígado graso. Papaya, kiwi, frutas rojas y piña son ricas en esta vitamina.

Refrescos azucarados

Los refrescos azucarados deben eliminarse de las comidas de las personas que padecen hígado graso, pues su ingesta se asocia con una mayor cantidad de grasa acumulada en el hígado.

Bollería y dulces

Las grasas trans se encuentran en productos de panadería y pastelería y en alimentos comerciales hechos con grasa vegetal, como los donuts. Este tipo de grasas ayudan al deterioro de la salud hepática y deben ser evitadas.

Además, fuentes concentradas de ciertos azúcares, estimulan la lipogénesis hepática. Por lo que se recomienda leer cuidadosamente la lista de ingredientes para verificar la presencia de glucosa-fructosa o jarabe de maíz con alto contenido de fructosa y evitar los productos que lo contengan.

Arroz, pasta y pan blanco

Para personas con hígado graso, se recomienda consumir productos con un índice glucémico bajo, como la mayoría de las verduras y granos enteros. Estos alimentos afectan menos a la glucosa en sangre que los alimentos de alto índice glucémico, como el pan blanco.

Bebidas alcohólicas

El hígado es el órgano que metaboliza el alcohol. Sin embargo, solo una cierta cantidad se puede metabolizar. Cuando la cantidad de alcohol en la sangre es demasiado alta, esta función hepática puede verse alterada, incluso, se puede interrumpir.

Si el hígado se ve obligado a neutralizar el alcohol de forma continua, las células hepáticas pueden destruirse o alterarse, provocando problemas más graves, como la hepatitis alcohólica o cirrosis.

Por ello, es muy importante eliminar el alcohol en dietas de pacientes con hígado graso.